Es fácilmente deducible que un hombre mira culebrones cuando habla solo compartiendo sus pensamientos.
Por ejemplo:
Cuando te subís al ascensor de una oficina pública con un perfecto desconocido y él dice: "Ahora qué voy a hacer, esta gente tiene cualquier cosa en la cabeza. Menos mal que tengo un plan B y Gutiérrez me va a sacar las papas del fuego".
En sus monólogos (en realidad son frases sueltas) están más estresados que en la vida real, y son personas ocupadas y solicitadas. No hablan solos si no hay nadie que los escuche. Ponen mucha atención a su aspecto físico, son aseados, se visten como maridos (esto es, con camisa hasta en domingo) y se peinan como maridos (raya al costado).
Personalmente si un tío bueno se pone a monologar "para sí mismo" sus pensamientos, queda descalificado instantáneamente.
