Era tan inseguro que cuando tenía ganas de bailar se encerraba en un dormitorio y ponía a Ricky Martin. Decía que bailaba raro, que le costaba describirlo. También decía que le salían muy bien los agudos del Indio Solari. Yo lo quise todo ese tiempo, con los ojos y los oídos tapados. Él me quería de la misma forma, sorda y ciega. Nos castigamos mucho por ser quienes somos, y no satisfacer expectativas ajenas.
Daría absolutamente todo por no haberlo conocido jamás.


4 comments:
Ricky martin...
Si no conocieras el blanco, no reconocerías el negro.
Ahí tenés la importancia de querer a alguien porloqueesypunto.
Yo cuando bailo hago el perfecto ridículo. Pero eso no me impide matarme de risa y sacarme las ganas. Sobre todo cuando pasan ¡ROCK N´ROLLLL NENNNAAA!
uf, qué imagen un tipo encerrándose a bailar la vida loca...
Post a Comment